Nicolás Massú renacio en Brasil: Ganó la copa Petrobas

Nicolás Massú tomó a fin de año una de las decisiones más difíciles de su carrera... cortarse el pelo. “Lo tenía largo desde hacía muchos años, y estaban las ganas de cortármelo hace rato. No me atrevía porque mi pelo era como mi personalidad, pero quería un cambio. Fue extraño, desde los 15 años que no me veía con el pelo corto, pero ahora me lo voy a dejar largo como antes”, anuncia el viñamarino en un soleado día en Aracajú, antes de disputar la final del Torneo de Campeones de la Copa Petrobras.

--Si se le pide una calificación a su 2007, ¿cuál se pondría?
--De uno a diez, un cinco. Creo que fue el año más difícil de mi carrera. Empecé mal, un poco quemado, histérico. Estaba muy tenso, no asumía perder o jugar mal, y eso me mandó abajo. La Copa Davis me mató un poco. Hubo un momento en el que jugué bastante bien, que hice tercera ronda en Roma… Pero perdí partidos que no debería haber perdido, cerradísimos, que de repente habrían significado una semifinal o podrían haber cambiado el año.

--¿Recuerda alguno en especial?
--En Roma, con Fernando (González), iba 4-2 y 0-30 arriba en el tercero; con Marat Safin en Hamburgo, con Igor Andreev en Roland Garros... En Wimbledon, tenía el primer set ganado con Berdych. A final de año, todos los partidos que perdí estaban de mi lado. Se los nombré a mi entrenador: en la Copa Davis, perdimos el doble 10-8 en el quinto set, me ganó en cinco horas Dudi Sela; fui a Metz, 5-3 en el tercero y perdí con Lapentti ; en Estocolmo, con Karlovic iba set point en el primero, y después él se ganó el torneo; en París, con match point con Del Potro; en Sopot, dos match con Darcis, en Amersfoort, ocho set points con el chico holandés De Bakker. Si te ponés a pensar, en los últimos diez torneos perdí nueve primeras rondas pero todos los partidos los debería haber ganado. Eso te va quemando la cabeza, entrás en desconfianza. Al primer error, no tenés la fuerza mental para estar positivo. A finales de temporada terminé jugando mejor, cuando al principio fue cuando tuve mejores resultados.

--¿Qué sucedía en esos momentos importantes?
--No sé, yo sentía que estaba jugando igual que antes. Por ahí probaba una derecha y en vez de meterla la tiraba afuera, o el otro chico metía un golpe increíble. Se daban cosas para que perdiera, errores míos y mala suerte. Las dos cosas se juntaron. Fue un año difícil, pero estoy tranquilo, saqué mis conclusiones y ya pienso en el 2008.

--¿Qué debería cambiar?
--El nivel está, es un tema de jugar bien en los momentos importantes. La desconfianza de todo el año anímicamente te afecta. A la primera que en el partido se ponía duro, empezaba a hablarme en forma negativa. “Quiero que termine este año ya”, me gritaba. Nos pasa a muchos tenistas, esto de tener un año malo y no mantener las ganas de luchar.

--¿Cuáles son los objetivos para el 2008?
--Me encantaría estar de vuelta arriba. Estoy 78°, un ranking que no me merezco, pero por algo estoy allí. El ranking no es ninguna mentira, pero creo mi carrera no se refleja allí. Estar de vuelta entre los 50 mejores es el primer objetivo a corto plazo. Ojalá pueda cumplirlo antes de Miami. Después apuntar a estar entre los 20 y quizás un día top ten de nuevo. Quiero estar al menos entre los 20 mejores por un par de años más.

--Luego de diez años en el circuito, un desgaste era esperable…
--Sí, pero yo estoy contento con el tenis, no estoy más cansado que antes. Sí molesta el tema de los viajes, los hoteles, la rutina, pero jugar al tenis, estar en la competencia, me encanta, es mi vida. La fe y las ganas de trabajar están como para hacer un mejor 2008.

--Con su entrenador, Patricio Rodríguez, ¿están pensando en algún cambio en lo técnico o estratégico?
--Seguiré dentro de mi línea, porque no voy a cambiar mi juego a los 28 años. Eso sí, debo ser más agresivo, pegar el revés más largo, manejar mejor la derecha, ser más sólido, prepararme mejor, elegir mejor los torneos... Son pequeñas cosas que te pueden cambiar.

--¿Cómo comienza su gira?
--Y… es que el ranking complica. En los últimos cinco años no había tenido este problema de decir: “Voy para allá a ver si entro o no al cuadro principal”. En este momento estoy fuera de Auckland; pedí una invitación especial y hay grandes posibilidades que me la otorguen. Luego, Australia, la gira latinoamericana, Las Vegas, Indian Wells, Miami y Copa Davis.

--Hablaba de la Copa Davis con Rusia. ¿Cuánto le afectó para el resto del año?
--Me afectó mucho haber perdido la Davis con Rusia. Ni siquiera fui a Buenos Aires, a Costa do Sauipe donde defendía el título; llegué a Acapulco sin haber entrenado dos semanas porque tenía un tirón en la pierna y tampoco tenía muchas ganas. Fue muy difícil.

--¿En el 2008 hay sed de revancha?
--De todos, no solamente yo. Fernando y yo, que somos casi todo el equipo. El año pasado estábamos jugando cuartos de final del Grupo Mundial y este año, cuando vimos el cuadro, pensábamos que ya estábamos en la final. Jugábamos todo de local, incluso en la final con Estados Unidos. Podríamos haber hecho algo grande, que quizá nunca en la historia de Chile se habría hecho. No se logró porque no se jugó bien cuando se debía. Contra Rusia, yo perdí mis dos singles, Fernando con Andreev, que no debería haber perdido… En Israel, ambos perdimos partidos individuales que no deberíamos. El tenis es así, es una rueda. Tenemos que estar en el Grupo Mundial lo antes posible. Perdimos una temporada y ya no tenemos 20 años. Hay que hacerlo ahora.

Fuente: ATPTENNIS

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